Un colegio con una conversación fragmentada
Familias, egresados y vecinos hablaban en canales distintos. La institución respondía caso por caso, sin una línea común. Se construyó una línea editorial, se definieron voceros y se ordenó un calendario de contenidos.
El aprendizaje: la comunidad no quería más mensajes; quería respuestas claras y un lugar donde encontrarlas. La conversación cambió cuando la institución dejó de improvisar.
Aprendizaje: una voz común no borra el tono cercano de una comunidad.
“La línea editorial nos dio una voz común sin borrar el tono cercano del colegio.”
Andrés Salas · director de comunicaciones · Colegio Los Samanes